Carrión de los Condes

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Última etapa de este tramo; hasta aquí, por el momento, han llegado nuestros pasos. Donde empezamos tres hemos llegado seis: Virginia, Carmentxu, Lur, Olga, Charo y yo mismo. Esperemos que los seis continuemos el Camino hasta Santiago, nuestro destino.

Con respecto a esta última etapa no hay gran cosa que destacar. Desde Boadilla a Frómista el Camino circulaba paralelo al Canal de Castilla, bordeado del paisaje habitual de la zona: campos y más campos de cereales en diversos estados de su cultivo, desde los que estaban siendo arados hasta los que están cubiertos del verde del cereal joven. En cuanto al tiempo, frío, muy frío, aunque con cielo despejado; por la mañana, antes de salir del albergue, tuve que recoger unos calcetines que había dejado tendidos el día anterior: estaban congelados.

En Frómista quisimos visitar algunas de las iglesias que allí se encuentran, alguna de las cuales aloja verdaderos tesoros en frescos y pinturas. Por desgracia, una vez más, la mayoría estaban cerradas. Como digo no es la primera vez que nos ocurre; en pleno Camino de Santiago, al paso por las poblaciones, las iglesias están cerradas. ¿No deberían estar siempre abiertas para atender no ya al peregrino sino a la población que pueda necesitarlas? Al dejar Frómista y hasta llegar a Carrión de los Condes el Camino circula paralelo a la carretera que une ambas poblaciones. Esta parte del trayecto, unos 19 kilómetros, se hizo pesada; tuvimos viento y frío, un fuerte viento frío proveniente del Norte que hacía incómodo el caminar, tanto por el frío como por la propia fuerza del viento que tendía a sacarnos del camino.

Pero para mi, sin duda, lo peor de la etapa fue la ausencia de Lur, que debido a su estado tuvo que hacer nuevamente el trayecto en transporte. Su rodilla no terminaba de estar repuesta y junto al estado del tiempo hacía recomendable no exponerse a riesgos innecesarios. Te echamos de menos Lur, aunque estuvieras muy presente entre todos nosotros.

Y por fin llegamos a Carrión de los Condes. Allí, en el albergue del Espíritu Santo, las monjas que lo atienden nos acogieron inmejorablemente, dejando que hiciéramos uso de las instalaciones del albergue para comer y asearnos, preparándonos para la vuelta a casa. Desde allí emprendimos la vuelta a casa, en coche todos juntos hasta Madrid; desde allí Lur y yo en autobús hasta Valencia, donde llegamos ya pasada la medianoche.

Hontanas – Boadilla del Camino

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Anoche, de puro cansancio, no escribí la entrada correspondiente. Además estos últimos días estamos atravesando campos y pueblos apartados de casi toda la civilización, sin casi comercios donde poder adquirir víveres y sin muchas de las comodidades que nosotros encontramos ya como habituales y hasta imprescindibles, como la cobertura telefónica.
La etapa de ayer hasta Hontanas y la de hoy hasta Boadilla del Camino han sido muy similares en muchos aspectos, aunque también han tenido sus diferencias y particularidades. Etapas largas las dos: 31 y 28,5 kilómetros respectivamente, a través de llanos cubiertos del verde de los cereales. Únicamente algunos bosquecillos de chopos y hayas en las riberas de los ríos, el Arlanzón al salir de Burgos y el Pisuerga al entrar en la provincia de Palencia. Tiempo nuboso o despejado por la mañana también en ambas, aunque con aire frío, bastantes grados menos que en días anteriores, lo que ha hecho que hayamos pasado de la manga corta a las prendas de abrigo. Y con lluvia y hasta un ligero granizo y nieve por la tarde, acompañados por un viento frío más propio de los meses invernales que de abril. Hoy como pocos días se ha agradecido una ducha caliente en el albergue y una cena con sopa o guiso caliente.
Hoy Lur no ha hecho la etapa con nosotros. Su rodilla no estaba en condiciones de aguantar tantos kilómetros en las condiciones en las que ya se previa que iba a transcurrir la jornada, con frío y lluvia. Así que ha tenido que saltarsela y hacerla en transporte público. Esperemos que mañana esté recuperada y pueda finalizar esta ronda con nosotros.
Mañana llegaremos a Carrion de los Condes, si el tiempo y las circunstancias lo permiten. Allí, en Carrión, terminamos este tramo. De ahí volveremos a Madrid y de ahí, en bus, Lur y yo volveremos a Valencia.

Burgos

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Ayer no hablé de Miguel. Miguel es un peregrino que conocimos en el albergue de Agés. Guardia Civil retirado por enfermedad ha andado el Camino ya unas cuantas veces y nos contaba que cada una de las veces en que se hace el Camino hay un día en el que se hace una locura. Ayer fue el día de su locura: 50 kilómetros. Lo que nosotros hicimos en dos etapas él lo hizo en una. Y, como digo, no es la primera; en alguna ocasión se ha tenido que retirar por tendinitis en los pies, debidas a andar de mala manera por tener la planta del pie con ampollas. Es impresionante encontrar gente como Miguel, o como una pareja de franceses que caminan con unas mochilas el doble de lo recomendado, encorvados por el peso. Pero eso es precisamente el Camino, donde cada uno viaja cómo quiere, o como puede.
Con respecto a la etapa de hoy, no hay mucho que decir. Ha tenido tres partes claramente diferenciadas. La primera, de campo; con una subida por terreno pedregoso entre encinas y la bajada y algo de llano por caminos mejor acondicionados. Excepto por la subida, que tampoco ha sido tan mala pero no deja de ser subida, ha sido una parte bastante llevadera, acompañada por un viento fresco muy de agradecer.
La segunda parte ha sido peor. Hasta Villafría circulando por carretera, poco transitada afortunadamente, aunque es inevitable que en ocasiones sea necesario arrimarse lo máximo al arcén para dejar pasar a coches o camiones.
Pero si la segunda ha sido mala, la tercera parte ha sido mucho peor. Desde Villafría hasta Burgos transitando por un polígono industrial feo como todos los polígonos, pero que lo es todavía más si lo tienes que cruzar andando. Más tarde, demasiado, tarde, nos hemos enterado de que hay quien toma el autobús desde Villafría, porque esos kilómetros son kilómetros que no tienen ningún sentido.
Hoy se han unido a nosotros Charo y Olga, amigas de Virginia y Carmen, para hacer las tres etapas que nos restan hasta Carrión de los Condes. Así pues, a partir de mañana seremos seis.

Los Montes de Oca

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En las anteriores ocasiones en que he estado en el Camino ha habido una etapa en la que me ha sido imposible escribir el resumen del día simplemente porque se me cerraban los ojos. Ayer fue uno de esos días. Aprovechando que hoy me he despertado pronto, voy a hacerlo ahora.
Como ya dije teníamos que atravesar los montes de Oca. Nos esperaba una etapa que transcurría entre bosques de robles y pinos que nos permitiría andar a la sombra, a la vez que disfrutar del paisaje. Pues eso hubiéramos querido, ya que ni lo uno ni lo otro. Bueno, a tramos si, pero la mayor parte del tiempo el camino circulaba por cortafuegos, zonas desarboladas lo suficientemente amplias cómo para que la sombra de las ramas no nos alcanzara ni a los pies. Por otra parte los robledales estaban completamente deshojados, con lo cual perdían mucha de la belleza que deberían tener. Y encima sube, y baja, y vuelve a subir, y a bajar… No, los montes de Oca no fueron la etapa tan bonita que nos habían hablado. Fue una etapa dura, debido también a los casi 28 kilómetros andados.
Al llegar a Agés nos encontramos con uno de los mejores albergues en los que hemos pernoctado, el albergue de San Rafael, atendido por dos hermanos, Ana y Carlos, dos hospitaleros verdaderamente particulares. Además de un trato inmejorable y una suculenta cena, tuvimos una larga charla en la que Ana nos desveló algunos de los secretos del Universo y de nuestro futuro. En concreto a mi me reveló que yo soy sanador y que debería aprender a canalizar mi energía para utilizarla en curaciones. Ahí es donde dio en hueso. No son cosas que vayan conmigo.
En un ratito salimos hacia Burgos. Esperemos tener un día más cómodo.

Entramos en Castilla

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Lo más destacable de la etapa de hoy es que hemos dejado atrás Navarra para adentrarnos en Castilla y León. La zona por lo que hemos hecho la entrada se conoce como la Riojilla Burgalesa, por su proximidad a La Rioja navarra. A pesar del nombre, los viñedos han desaparecido ya completamente de nuestra vista, dando paso a los extensos cultivos de cereales castellanos.
Castilla ha querido recibirnos con uno de sus distintivos: el sol. Ya de mañana, saliendo de Santo Domingo, hemos disfrutado de sus rayos, que a primera hora eran de agradecer especialmente, por el viento frío que soplaba. Ya cerca del final de etapa hubiera sido de agradecer alguna nube, pero aunque alguna ha hecho acto de presencia, ninguna se ha atrevido a contradecirle.
No ha sido una etapa dura, y como esta tarde nos sobraba tiempo (¡no hemos lavado!) hemos dedicado un buen rato a dejar descansar los pies sobre la hierba, en el patio del albergue, mientras nos refrescábamos con unas cervezas; un rato que nos ha sabido a gloria.
Para mañana tenemos prevista una etapa algo más larga, 27 kilómetros hasta Ages. Parte de ella transcurre por los montes de Oca, entre bosques de robles y pinos, lo que, según nos han asegurado, hace de ella una etapa muy bonita. Esperemos que sea así.

Santo Domingo de la Calzada

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Hoy hemos llegado a Santo Domingo de la Calzada. Una etapa bastante más llevadera que la de ayer, con 21 kilómetros de caminos que transcurrían entre el verde de los campos de cultivo. El tiempo fresco, incluso frío a ratos. Sólo en algún momento el sol ha asomado para calentarnos, pero apenas unos minutos. Mejor así, seguro; no quiero ni imaginar tener que andar kilómetros y kilómetros a pleno sol, sin un triste árbol que nos pudiera refrescar.
La tarde la hemos dedicado a descansar, a lavar ropa… vaya, ¿he dicho a lavar ropa? ¡Pero si hoy no tocaba! Pues menos mal que no tocaba, que es el segundo día de camino y que ayer lavamos ropa. ¿Cuántos calcetines se han puesto? ¿O es que tienen más de dos pies y no me he dado cuenta? Para la próxima vez, cuando me pregunten al recoger la credencial si el camino lo hago a pie, en bici o a caballo, responderé que lavando ropa.
Afortunadamente también nos ha quedado un rato para visitar Santo Domingo, para ver la Catedral y subir los 132 peldaños de la torre del campanario, desde donde se gozaba de unas magníficas vistas y un viento que cortaba. Y como ya se sabe, todo peregrino que sube, tiene que bajar; no era plan de quedarse allí arriba. 132 escalones de bajada.
Para mañana la tercera etapa nos llevará hasta Belorado. Unos 23 kilómetros, y si el tiempo es como hoy seguramente será una etapa relativamente fácil y llevadera.

Por los viñedos riojanos

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Ya hemos superado la primera prueba. Ha sido un poco más duro de lo que imaginábamos, aunque no demasiado. A pesar de no haber grandes desniveles, 30 kilómetros junto a la falta de rodaje son suficientes para dejar las piernas cansadas y algo doloridas. Y con alguna ampolla; esperemos que mañana hayan desaparecido. Afortunadamente hemos disfrutado durante toda la marcha de una temperatura fresca que ha ayudado a que el camino fuera soportable. Más que fresca incluso; a primera hora de la mañana hemos echado de menos no llevar guantes porque se nos quedaban las manos heladas. En cuanto a la zona que hemos atravesado, tengo que decir que hemos disfrutado de magníficas vistas, primero por campos cubiertos de flor y más tarde por los extensos viñedos riojanos, con los montes de fondo, todavía con nieve en las cimas.
Hemos llegado a Nájera cerca de las cuatro. Y me he llevado la alegría de que tanto Carmen como Virginia han estado de acuerdo en que lo prioritario era comer; lo de ducharse y lavar ropa podía esperar. De Lourdes ya daba por supuesto que pensaría así; dicho y hecho hemos atacado unos impresionantes bocadillos, acompañados de sus correspondientes cervezas. Luego asearse y descansar un poco. Mis chicas se están curtiendo. ¡Bien!
Hablando de la comida quisiera contar algo que quizá no tenga demasiada importancia, pero que denota hasta que punto el Camino es muchas veces un negocio. Llegando a Nájera nos hemos fijado en cartel anunciando un restaurante en el que ofrecían menú del peregrino por 10 euros. Puesto que el restaurante estaba junto a nuestro albergue hemos decidido comer ahí. Para nuestra sorpresa, los 10 euros anunciados habían subido de golpe a 12. Además una nota al pie de la hoja del menú indicaba que a los precios marcados había que sumar el 10 % de IVA. Total, que los 10 son realmente 13,20. Un engañabobos, vamos. Por el contrario, en el albergue donde nos alojamos, hemos recibido un trato inmejorable y justo, justo por el precio estipulado.
Mañana a Sto Domingo de la Calzada. 21 kilómetros; un paseo comparado con lo de hoy. Si además continuamos con las temperaturas como hoy, según lo previsto, posiblemente tengamos un día más descansado que nos permita disfrutar más del paisaje y de Santo Domingo. Y en Santo Domingo no toca lavar ropa…

Logroño

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Ya estamos en Logroño. Aunque debería decir otra vez; aquí es donde nos quedamos en septiembre, y desde aquí reiniciamos la experiencia.
Esta vez, como ya decía en mi última entrada, se nos ha unido Lourdes. Muchas veces hemos oído lo mismo, que el Camino engancha, y está claro que algo tiene porque aquí estamos de nuevo. Desde septiembre pensando en cuando llegaría el momento de reemprender los pasos, contando los meses, las semanas, los días y, por fin, las horas. Ahora mismo estamos en el albergue, en el saco, dispuestos a descansar para estar preparados. Mañana, por fin, de Camino. ¡Buenas noches!

De nuevo en camino

Virginia-Carmen-Lourdes-Javi

De nuevo. Continuamos desde donde lo dejamos, en Logroño. Virginia, Carmen y yo; y para mi alegría en esta ocasión se nos une Lur, mi buena amiga Lur con la que ya he andado un buen puñado de kilómetros y compartido muchos momentos. En apenas unos días nos pondremos en ruta; nuestras previsiones son que Lur y yo saldremos el sábado día 20 de abril desde Valencia hacia Logroño, donde nos encontraremos con Virginia y Carmen, que a su vez habrán salido desde Madrid. El domingo 21 iniciaremos nuestra andada.

La planificación para este tramo es hacer la parte del Camino Francés desde Logroño hasta Carrión de los Condes, en la provincia de Palencia. Un total de 208 kilómetros, repartidos en las 8 etapas siguientes:

1. Domingo 21: Logroño – Nájera. 29,6 Km
2. Lunes 22: Nájera – Sto. Domingo de la Calzada. 21 Km
3. Martes 23: Sto. Domingo de la Calzada – Belorado. 22,7 Km
4. Miércoles 24: Belorado – Agés. 27,4 Km
5. Jueves 25: Agés – Burgos. 23 Km
6. Viernes 26: Burgos – Hontanas. 31,1 Km
7. Sábado 27: Hontanas – Boadilla del Camino. 28,5 Km
8. Domingo 28: Boadilla del Camino – Carrion de los Condes. 24,6 Km

El domingo 28 vuelta a casa; de Carrión a Madrid y de ahí Lur y yo a Valencia, seguramente ya de noche. Claro está que la previsión puede verse modificada por el tiempo u otros factores. Esperemos que ningún impedimento juegue en nuestra contra y podamos seguir el plan previsto sin contratiempos.