Camino Primitivo. Segunda parte

En anteriores ocasiones en las que he escrito sobre mis experiencias en el Camino he optado normalmente por escribir una entrada por etapa o día. Esta vez he decidido seguir un criterio distinto y he dividido las etapas en tres bloques, cada uno de ellos con una característica que, para mi, le confiere su identidad.

La primera parte, que ya he publicado, corresponde a las 8 etapas desde Oviedo a Lugo. Estas etapas constituyen de por sí la mayor parte de la distancia recorrida, algo más de 200 Km de los cerca de 320 previstos. El factor que caracteriza a este bloque de etapas es pertenecer al trazado oficial del Camino Primitivo. Como ya conté con anterioridad, mi intención era apartarme del camino para tomar dos variantes que me permitirían, entre otras cosas, retrasar la unión con el Camino Francés, y así librarme en parte de los tramos más explotados del Camino.

La segunda parte la constituyen dos etapas: desde Lugo a Friol y a Sobrado dos Monxes, para conectar con el Camino del Norte. Estas etapas no corresponden a ningún camino oficialmente reconocido y están muy poco transitadas. Carecen casi por completo de servicios y su trazado está señalizado por voluntarios que marcan el camino con flechas verdes, las cuales en ocasiones son difíciles de ver y hasta de interpretar. Tenía mucho interés en hacer estas etapas, por las razones ya citadas y por llevarme hasta Sobrado dos Monxes. De todos los albergues y estancias que recuerdo del Camino del Norte es Sobrado, con diferencia, la que me causó una impresión más honda; el monasterio, el entorno, el propio Sobrado, dejaron en mi una profunda huella que tiraba de mi con fuerza.

Por fin, la tercera parte comprende otras dos etapas, desde Sobrado a Pedrouzo y a Santiago. La primera parte de la etapa de Sobrado a Pedrouzo, hasta Boimorto, transcurre por el Camino del Norte. Aquí aparece una bifurcación: el camino convencional lleva a Arzúa, donde se fusiona con el Camino Francés; la segunda alternativa transcurre por una carretera que lleva hasta Lavacolla, donde se encuentra el aeropuerto de Santiago. El itinerario que tenía pensado caminar me llevaba por esta ruta, pero con una variante añadida: unos kilómetros antes de llegar a Lavacolla tomaría un desvío a la izquierda hacia Santa Irene, para desde ahí, y siguiendo el Camino Francés, llegar hasta O Pedrouzo, lo que me acercaría a 19 Km de Santiago y me permitiría, madrugando un poco, llegar temprano.

Así pues, continúo con la segunda parte.

1 de mayo, etapa 9. Lugo a Friol

Río Mera

Es temprano cuando salgo del albergue acompañado de Lino. Poco a poco vamos dejando atrás Lugo. Al poco de pasar el puente sobre el Miño llegamos al punto donde nuestros caminos se separan: Lino continúa por el Primitivo hacia Ferreira y yo tomo la variante hacia Sobrado. Nos despedimos y quedamos en vernos en Pedrouzo, donde he reservado dos plazas en un albergue.

El Miño

A medida que me voy alejando de Lugo y del Primitivo no puedo evitar sentir una cierta sensación de incertidumbre. No estoy intranquilo, ni mucho menos preocupado ni inseguro, pero sí me siento expectante ante lo que pueda encontrar. Los primeros kilómetros son una auténtica maravilla, razonablemente bien señalizados, a través de un precioso bosque siguiendo el cauce de un río. Unos kilómetros más adelante, tras dejar atrás el río, el camino continúa por pistas y senderos entre bosques y prados. Al llegar cerca de Matelo encuentro una bifurcación que no esperaba, no tengo constancia de ella. Hacia la derecha el camino circula siguiendo el curso de la carretera hacia Friol. Hacia la izquierda… no lo tengo muy claro, pero algo dentro de mi me decanta por seguir esta ruta. Tengo cargados en el móvil y en el reloj los tracks de las etapas de las variantes, así que no me preocupa perderme y además tengo el convencimiento de que esta variante se unirá con la otra unos pocos kilómetros más adelante. A medida que avanzo compruebo que me voy apartando cada vez más de la ruta guardada, tanto que me planteo retroceder hasta la bifurcación y tomar la ruta de la carretera. Pero no, no quiero retroceder, así que continúo con la esperanza de encontrar que el camino que sigo gira en algún momento hacia la derecha para acercarse hacia la ruta conocida. Sin embargo, tras un tramo de pistas y senderos salgo a una carretera que, invariablemente, conduce hacia el suroeste, mientras que Friol se encuentra hacia el oeste-noroeste de mi. Empiezo a temer haberme saltado alguna señal, así que decido detenerme y estudiar el mapa en el móvil, con la aplicación OruxMaps que tan útil me resulta ser. Voy siguiendo el curso de la carretera LU-P-2903; aproximadamente dos kilómetros más adelante esta carretera se cruza con la LU-P-2923, que gira en dirección a Friol, por lo que decido continuar hacia adelante (siempre que no encuentre señales que me indiquen lo contrario, claro) y tomar el desvío hacia la derecha, por la mencionada carretera que se dirige hacia Friol. Tengo que aclarar que a pesar de estar hablando de carreteras, se trata más bien de pistas asfaltadas entre campos y prados, por las que durante todo el trayecto no veo circular mas que un coche y un tractor.

Por fin llego al cruce y para mi sorpresa encuentro unas flechas verdes que señalan hacia la derecha; bueno, después de todo mi opción era buena. Continúo caminando; voy dejando atrás algunas poblaciones formadas por apenas unas pocas casas, en las que no encuentro ningún bar ni sitio para poder descansar un rato a cubierto del molesto viento frío que ha comenzado a soplar. Al llegar a Valín veo un banco de piedra junto a la pared de una casa, así que decido detenerme unos minutos y comer algo de pan, queso y fruta que llevo en la mochila. La casa no me protege del viento por completo, pero podría ser peor ya que a pesar de estar muy cubierto la lluvia me ha respetado hasta el momento. Tras un breve descanso continúo la marcha, no quiero enfriarme; llevo unos 19 Km andados y si hubiera seguido la otra ruta debería estar a unos 6 Km de Friol, pero mirando mi situación en el mapa compruebo que me quedan todavía unos 10 Km, por lo que haber tomado esta ruta me supondrá caminar unos 4 Km más.

Continúo todavía unos kilómetros por la carretera; llego a Guldríz de Arriba y me pregunto si existirá un Guldríz de Abajo. Un kilómetro más adelante (hacia abajo), encuentro la respuesta.

Guldriz de Abaixo

A medida que me acerco a Friol el camino vuelve a adentrarse por pistas y sendas, en ocasiones inundados, que me obligan a saltar alambradas para circular por prados colindantes, también encharcados pero más llevaderos.

Por una parte me alegro de haber tomado esta ruta, por transcurrir por parajes más agrestes, pero por otra me arrepiento, por la dureza añadida por el estado del terreno y por haber hecho casi 4 kilómetros más. Además la señalizacion no es tan buena como en caminos oficiales; no hay mojones en los cruces y desvíos, únicamente algunas flechas de color verde pintadas en ocasiones en ramas de árbol, cuya dirección no siempre resulta evidente. Otras veces no se encuentran señales durante un largo trecho; puede parecer lógico porque no hay desvíos y por tanto no debería haber confusión, pero a veces no sabes si no hay ningún desvío o si por el contrario sí lo había y te lo has saltado por estar pendiente de otras cosas como el paisaje, un enorme charco que hay que rodear como se puede…

Llego a Friol, cansado tras casi 30 kilómetros de camino. En Friol no hay albergue, la única opción posible es alojarse en la pensión Benigno, que encuentro fácilmente y en la que ya tenía reserva. La habitación de la pensión no es nada de otro mundo, pero es mejor que algunos de los albergues por los que he pasado y tiene baño completo para mi solo; y televisión, podré ver las noticias. Además esta noche no tendré que aguantar ronquidos. Un lujazo.

Como de menú en el restaurante de la pensión; una sopa que me sabe un poco a sobre pero que me calienta el cuerpo y una merluza a la plancha con aspecto de ser muy fresca. Después de la comida salgo a dar un corto paseo por el pueblo y, de paso, compro algo de pan y fruta para cenar. Vuelvo a la pensión y me quedo el resto de la tarde tumbado, leyendo, escribiendo un poco y, sobre todo, descansando. Me invade una extraña sensación: hoy es mi cumpleaños y, desde que puedo recordar, es el primero que paso completamente solo.

2 de mayo, etapa 10. Friol a Sobrado dos Monxes

Lago de Sobrado

El bar de la pensión abre a las 7:00 h, así que me levanto un poco más tarde de lo habitual para poder tomar un buen desayuno. Aprovecho la ocasión que tengo para darme otro lujo: una ducha matutina antes de salir. Me tomo un buen tazón de café con leche y unas hermosas magdalenas y enseguida me pongo en marcha siguiendo nuevamente la pista de las flechas verdes.

Salgo de Friol siguiendo el curso del río Narla; al principio, por una especie de paseo orillando el río y después por caminos más o menos paralelos al mismo. Unos kilómetros más adelante el camino transcurre en su mayoría por sendas y pistas entre bosques y prados. En ocasiones casi no hay ni senda y hay que estar muy atento para no perder ninguna flecha. Afortunadamente no me encuentro casi ninguna bifurcación y salvo alguna muy pequeña variación el camino que sigo coincide con la ruta que tengo guardada. Lo peor vuelve a ser el agua y el barro que anega los caminos y me obliga frecuentemente a buscar alternativas a través de los prados o bosques colindantes. Esto sucede particularmente en varios tramos en los que el camino circula encajonado entre terraplenes y setos que delimitan los campos; en ocasiones encuentro que el camino se ha convertido en un verdadero lago, completamente cubierto por el agua a lo largo de muchos metros.
Vuelve a hacer mal tiempo, sopla un fuerte viento incómodo que aumenta la sensación de frío. El cielo está cubierto y parece que amenaza lluvia, aunque solo caen unas cuantas gotas. Más tarde sale un tímido sol que no consigue calentar y continúa haciendo frío.

Al llegar a Vilariño el entorno cambia notablemente; aquí la ruta se une al Camino del Norte y hay más vida, más población y también mayor movimiento de peregrinos. Aprovecho y paro en el bar Suso para tomar un café; me pregunta la dueña si hablo español y le digo que si, que bastante bien para ser valenciano. Me pregunta de donde vengo y hablamos sobre las condiciones de la ruta que he seguido y me cuenta sobre lo meticulosos que son los alemanes para hacer las guías, a diferencia de los españoles que casi ni se bajan del coche para hacer alguna foto del lugar y salen a escape; los alemanes, me dice, entran y preguntan si abre todo el año, si sirve comidas y otras cosas que pueden resultar muy útiles a los peregrinos. Sobre este asunto recuerdo la guía de Günter, en la que se describe bastante bien la variante de Sobrado, mientras que yo apenas he podido encontrar alguna escueta descripción. Me despido y me desea buen camino y que no me pierda. Y lo que son las cosas, quizá por lo confiado que iba, nada más salir del bar me salto el desvío hacia el camino y tomo la ruta incorrecta. Por suerte el reloj me avisa de que estoy fuera de la ruta, así que retrocedo y tomo el camino correcto.

Mojón en el Camino del Norte

Me quedan unos 6 Km hasta Sobrado, donde llego aproximadamente a las 13:40 h. Ya desde la entrada a Sobrado se distinguen las torres del monasterio cubiertas de andamios; por una parte me alegro de que el monasterio esté en rehabilitación, por otra me apena no poder verlo en condiciones. Me dirijo al albergue y me encuentro con que está cerrado desde las 13:30 hasta las 16.30 h. Son casi tres horas de espera, por lo que sumando esto al disgusto que me he llevado al ver el monasterio momificado me hacen optar por dirigirme a un albergue privado de reciente apertura. Mi gozo en un pozo.

Monasterio de Sobrado dos Monxes

Tras registrarme en el albergue y asearme salgo a comer. Después vuelvo al albergue porque tengo mucha ropa para la colada, así que decido aprovechar que hay lavadora y meter todo lo que tengo usado. Mientras se lava la ropa salgo a dar un paseo por Sobrado y a visitar el interior del monasterio, que afortunadamente está abierto al público. En el claustro de los peregrinos, donde está ubicado el albergue, me llevo la alegría de encontrar a Günter y a Helmut. Hablamos sobre las etapas de la variante y me preguntan si ayer estaba en Friol; ellos llegaron tarde y a esa hora yo estaba en la habitación, descansando, por lo que no nos vimos. Han llegado a Sobrado hace poco y todavía no se han podido duchar, así que me despido de ellos hasta Pedrouzo, llevamos la misma ruta.

Compro algo para la cena y el desayuno de mañana y después de tomar un café en la plaza vuelvo al albergue, donde tengo que recoger mi ropa. Antes de cenar leo un poco y repaso la etapa de mañana. Tengo que reconocer que me preocupa un poco tener que andar más de 37 kilómetros con la mochila a cuestas, y que había pensado en la posibilidad de enviar parte de mis pertenencias en una bolsa hasta Pedrouzo. Pero ¡que carallo! No, no lo haré; mi mochila viene conmigo.