Entramos en Castilla

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Lo más destacable de la etapa de hoy es que hemos dejado atrás Navarra para adentrarnos en Castilla y León. La zona por lo que hemos hecho la entrada se conoce como la Riojilla Burgalesa, por su proximidad a La Rioja navarra. A pesar del nombre, los viñedos han desaparecido ya completamente de nuestra vista, dando paso a los extensos cultivos de cereales castellanos.
Castilla ha querido recibirnos con uno de sus distintivos: el sol. Ya de mañana, saliendo de Santo Domingo, hemos disfrutado de sus rayos, que a primera hora eran de agradecer especialmente, por el viento frío que soplaba. Ya cerca del final de etapa hubiera sido de agradecer alguna nube, pero aunque alguna ha hecho acto de presencia, ninguna se ha atrevido a contradecirle.
No ha sido una etapa dura, y como esta tarde nos sobraba tiempo (¡no hemos lavado!) hemos dedicado un buen rato a dejar descansar los pies sobre la hierba, en el patio del albergue, mientras nos refrescábamos con unas cervezas; un rato que nos ha sabido a gloria.
Para mañana tenemos prevista una etapa algo más larga, 27 kilómetros hasta Ages. Parte de ella transcurre por los montes de Oca, entre bosques de robles y pinos, lo que, según nos han asegurado, hace de ella una etapa muy bonita. Esperemos que sea así.