El Acebo

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Para mi, sin ninguna otra duda, esta ha sido la  mejor etapa de éste tramo. 28 kilómetros según nuestra guía, aunque posteriormente en el albergue nos dijeron que desde Santa Catalina hemos andado más de 30. Pero a excepción de los dos últimos, de bajada por una pendiente llena de piedras que terminan de fatigar unas piernas que ya están cansadas, a excepción de estos últimos digo, los hemos disfrutado como pocos.
No importa que hayamos tenido que ascender hasta la Cruz de Ferro, a más de 1.100 metros de altitud; la subida no resulta tan dura como nos la habían pintado. Transitar por estos montes por los que apenas circula alguna carretera comarcal resulta un verdadero bálsamo para los sentidos, y también para el espíritu. Pueblecillos de apenas unas pocas casas (la mitad de las cuales son albergues, mesones o tiendas para el peregrino), caminos que transcurren entre bosques de robles y encinas y la temperatura que se mantiene fresca, resultan ideales para caminar, para poder disfrutar de cada paso y sumergirse en meditaciones,cada uno las suyas, que es lo que de alguna manera buscamos cuando decidimos emprender el Camino.