Pamplona

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Ayer no escribí sobre Zubiri, que es donde hemos pasado la noche. Pero no fue, como me ha ocurrido en otras ocasiones, por cansancio. Realmente escribí, pero lo hice sobre Roncesvalles, que es donde habíamos llegado el día de antes. Y no porque no haya nada que decir sobre esta etapa, sino porque quería hablar sobre Roncesvalles, sobre la etapa que quería repetir para poder disfrutar de los paisajes que hace tres años la niebla me negó.

Hoy hemos llegado a Pamplona, tercera etapa del Camino. Una etapa muy parecida a la de ayer: similares distancias (en torno a los 20 kilómetros), similares paisajes, parecidas sensaciones. La de ayer con un final un poco más incómodo, por la bajada hasta Zubiri; hoy nos lo hemos tomado con un poco más de calma, haciendo alguna parada más y un poco más prolongadas. Aun así los kilómetros finales pesan en las piernas y en las espaldas y hacen que sintamos ganas de llegar por fin al destino.

Las predicciones meteorológicas no eran muy buenas, y la probabilidad de lluvias bastante grande. Afortunadamente la lluvia no ha llegado hasta la tarde, cuando ya habíamos llegado a Pamplona y estábamos a cubierto. Pero no podemos descartar, por las fechas en que estamos, que tengamos que hacer alguna etapa, al menos en parte, con lluvia. Por el momento estamos siendo muy afortunados con el tiempo. Toquemos madera y esperemos que siga así.