Esto se acaba

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Esto se acaba. Nos quedan apenas 20 Km. para llegar a Santiago, mañana, si el tiempo y las circunstancias lo permiten. Por una parte tengo ganas de llegar, pero por otra quisiera que esto no terminase. Sí, a pesar del cansancio, de las ampollas, de no sentir las piernas, del peso de la mochila que se clava en los hombros, de los ronquidos y/o olores del resto de peregrinos, de las incomodidades de viajar con lo puesto y poco más, no quisiera que esto acabara. Sí, me ha sabido a poco. Por eso no se ni cuando ni como será el próximo, pero sé que este no será mi último Camino. Así que si alguien se anima en el futuro, por favor, que cuente conmigo, por si tengo la oportunidad de repetir.

Pero bueno, todavía no ha terminado, así que vamos a lo que vamos, a la etapa de hoy. Realmente no hay gran cosa que decir de esta etapa; no ha sido una etapa ni especialmente dura, ni especialmente interesante ni especialmente bonita. Lo más relevante de esta etapa ha sido el hecho de que es la primera de nuestras etapas que coincide con el Camino Francés, “El Camino”. Hemos pasado de andar prácticamente solos, de llegar a pueblos con un único albergue con 20 o 30 plazas a caminar casi rodeados de peregrinos, a pueblos con hasta una docena de albergues con 60-80 plazas. Hemos llegado al circo de “El Camino”. Un negocio, una feria. Todo por aquí gira alrededor del Camino; según hemos podido saber, en plena temporada, pueden llegar a entrar en Santiago hasta mil peregrinos diarios. Y, como no, se explota, con lo cual se pierde toda la esencia del Camino. Pero, en fin, cada uno que haga con su vida y con su cuerpo lo que quiera y pueda; desde luego yo lo tengo muy claro, lo repetiré, pero no será el Francés.