Puente la Reina

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Desde Pamplona a Puente la Reina. 25 kilómetros que han dejado nuestras piernas doloridas y nuestros pies lastimados y con necesidad de alguna cura. Además de la distancia, buena parte de la culpa la tiene el Alto del Perdón, pero no por la subida, bastante menos dura de lo que parece, sino por la bajada: una larga y sinuosa pendiente cubierta enteramente de piedras. Una pendiente que parece no tener fin y que es de lo peor para las piernas y los pies. Al fin el resultado es el que cabría esperar y ni nos hemos movido del albergue, para tener unas horas de descanso y recuperación. Mañana, al salir, habrá tiempo de ver el pueblo y, como no, el magnífico puente que da nombre a la población.
En el albergue hemos encontrado un grupo de chicos que nos llaman tremendamente la atención: tres chicos que van haciendo el Camino en bicicleta. Vale, como tantos otros, ¿no? Pues no, van en bicicleta pero a ritmo de a pie. Los vimos por primera vez saliendo de Roncesvalles; uno de ellos había tenido un problema mecánico y más tarde vimos como iba remolcado por otro de ellos. Los volvimos a ver en Zubiri, donde supusimos que se detuvieron para reparar la bicicleta averiada. Al día siguiente, a media mañana, nos alcanzaron donde nos habíamos parado a descansar unos minutos, y pensamos que ya no los volveríamos a ver. Estábamos muy equivocados: los vimos en Pamplona, ¡en el mismo albergue en que estábamos! Y ya la sorpresa ha sido mayúscula cuando esta mañana, cuando llevábamos más de media etapa caminada, los hemos visto pasar. Y, ¿lo adivinas? Están aquí, en Puente la Reina, en el mismo albergue que nosotros. Curioso trío.
También hemos visto al australiano, aunque estábamos cenando y el no nos ha visto. Quizá mañana coincidamos en el camino.
Mañana a Estrella, prólogo de una de las etapas más duras de este tramo, la que atraviesa el páramo que lleva a Los Arcos.